Antes que las futuras fiestas navideñas nos obliguen a estar menos tiempo navegando, decidimos aprovechar los días previos. Por ello en este día hemos salido a navegar a pesar de un claro mal tiempo.
Nada más izar la mayor, inexplicablemente se soltó el enganche de la burda volante de babor, calló sobre la bañera sin hacer daño a nada. Decidimos continuar y aprovechar el buen viento reinante, tomamos dos rizos y recogimos algo de foque. Nos dejamos llevar en un largo, rumbo a Punta Carnero, más rápido de lo que preveiamos el viento que era de Levante comenzó a aumentar y en ese instante el cabo de la contra de la botavara se soltó violentamente produciendo un terrible ruido a modo de un gran latigazo, buscamos los daños por todas partes pero todo seguía igual, sólo el cabo suelto de la contra. Sin esperar a otro imprevisto incidente decidimos poner rumbo a puerto, pero he aquí que aumentó de nuevo el viento y el rumbo de ceñida no era el más idóneo por cruzarnos con mucho tráfico de mercantes, de nuevo volvió apretar el viento que nos obligó a recoger mucho foque hasta dejarlo en un mínimo paño, nos preocuban las jarcias, pero más nos preocupaba el hecho de no avanzar como deseábamos, abrimos algo de rumbo sin querer atravesamos, pero olas junto con una muy fuerte corriente de salida de la Bahía nos hacían escorar demasiado, más de lo prudente para con estas jarcias aún sin cambiar, por ello decidimos volver a ceñir, y muy lentamente con rachas de escoras que hacían cubrir de agua la borda de sotavento y parte de la bañera llegamos a una zona de más calma por estar protegida de la fuerte corriente. Al final se desató una gran tormenta con aguacero.
En los días siguientes las fuertes lluvias no han parado, desembocando un gran temporal,duraría unos veinte días, donde las lluvias no dieron tregua, incasable y los vientos extremos.



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